Seguimiento de origen microbiano: caracterización de cuencas e identificación de origen
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La calidad del agua es una preocupación para numerosos grupos de interés y ha sido objeto de observación durante muchas décadas, en particular desde la promulgación de la Ley de Agua Limpia de 1972. Sin embargo, más de 30 años después de que se puso en práctica esta ley solo una fracción importante de los ríos, lagos y estuarios de Estados Unidos siguen siendo clasificados por no cumplir con su categoría de uso debido a los altos niveles de bacterias fecales (US EPA 2005). Como consecuencia, la protección contra la contaminación fecal y de bacterias es uno de los retos más importantes y difíciles que enfrentan los científicos ambientales, reguladores, y comunidades que tratan de proteger el suministro de agua pública, así como las aguas utilizadas para recreación (contacto primario y secundario). El monitoreo tradicional de calidad del agua ha ayudado a mejorar el saneamiento del agua para proteger la salud pública, pero también dio lugar a pérdidas económicas debido a los cierres de áreas recreativas de playas, lagos y ríos. Además, las soluciones a la contaminación no siempre son fácilmente evidentes o identificables. La capacidad de discriminar entre las fuentes de contaminación fecal es necesaria para poder hacer una evaluación más definida de los riesgos para la salud humana y para poder hacer aguas seguras para uso humano.
Las fuentes potenciales de contaminación fecal que causan estos trastornos se pueden clasificar en dos grupos: fuentes puntuales que son fácilmente identificables (por ejemplo, las aguas residuales crudas y tratadas y derrames de aguas negras combinadas) y las fuentes no puntuales que están difusas en el ambiente y pueden ser difíciles de identificar (por ejemplo, la agricultura, la silvicultura, la vida silvestre, y la escorrentía urbana) (Okabe et al. 2007). Comprender el origen de la contaminación fecal es de suma importancia en la evaluación de riesgos para la salud, así como la identificación de las acciones necesarias para solucionar el problema (Scott et al. 2002). Como resultado, numerosos métodos se han desarrollado para identificar la contaminación fecal, así como diferenciar entre estas fuentes de contaminación. La identificación precisa de estas fuentes puede ayudar a facilitar la eliminación de las enfermedades microbianas transmitidas por el agua como una amenaza principal para la salud pública (Simpson, Santo Domingo y Reasoner 2002).